Me había dicho que tenía un mal presentimiento de esa noche. Por un momento vacilé, mientras un temblor temeroso contaminó mis cavilaciones. Tras una breve detención, me di cuenta de que era absurdo tener presentimientos. Los sentimientos se caracterizan por estar circunscritos al tiempo, a la levedad y al efímero. Caí (en realidad subí) en cuenta de que los presentimientos no son más que sentimientos. ¿Cómo se puede predecir que se sentirá algo si es que no se está sintiendo nada? No se porqué se les otorga una autoridad mítica e indiscutible a los presentimientos, es como un acuerdo tácito entre los hombres el encorvarse, guardar silencioso y grave respeto frente a estos caprichos de la entelequia. Se guarda una suerte de superstición sacra frente a este tipo de fenómenos. De todos modos, sigo encontrando inaudito que no se llamen preacontecimientos, o prehechos. Entiendo que el prefijo alude a que se siente lo que ha de sentirse posteriormente frente a una situación determinada o un eventual acontecimiento, no obstante eso no justifica que se pretenda que esa sensación no es un sentimiento también. Son muy confusas las sutilezas del lenguaje, o eso le escuché decir a mi abuela alguna vez en una discusión familiar en la que no participé.
Toda esta turbulencia innecesaria de mis neuronas me alivió un poco y aligeró el miedo que se anida en las rodillas y en el labio superior (aunque se que a mi papá le tiritan los párpados cuando teme alguna cosa).
- ¿Estás segura de que estás bien? ¿no te ha pasado nada y no hay nada que quieras contarme?
- Córtala. Me estás asustando de manera gratuita e inútil. Si es que me convences de que estoy en peligro voy a predeterminarme y me va a pasar algo de verdad.
- Disculpa, no fue nada. Es que , no se…sentí como si.. na´ filo.
Todos estos estúpidos presentimentistas nunca pueden delimitar su atrevido comentario. Para peor siempre acaban por abrir mil interrogantes y esbozar puntos suspensivos con la entonación. Como para dejarte en estado de alerta, como para decirte que tras ese silencio artificial se esconden una infinidad de certezas inefables e indescriptibles que no serías capaz de comprender. Es como si te dijeran que tu insensibilidad de percepción, intuición y de entendimiento son las que te hacen inmune al presentimiento.
Cuando volví de lavarme los dientes y de intentar despojarme de ese dejo de preocupación en la cara con abundante agua, vi las cinco llamadas perdidas que me dejó en el celular. Me encoleriza que no escuche lo que le pido y continúe atormentándome con sus preocupaciones e intentos de ocupaciones al respecto.
Arranqué la batería de mi celular, y el chip se enredó en un sitio peludo y felpudo de mi alfombra aterciopelada. Me metí a la cama entre eléctricos e histéricos movimientos para entibiarla a ella y para enfriarme a mí, sola. Cuando me incliné para soplar la vela kitch que compré en un arrebato hace unos días, pensé que mejor escribía. Estoy segura de que fue eso lo que presintió, que escribiría sobre él. Me exhortaba a hacerlo con sus incesantes y desquiciadas llamadas y enunciados misteriosos. Me desespera la búsqueda de protagonismo que emprendió sin mi permiso, o quizá me estoy tranquilizando para no pensar que algo pued
viernes 22 de agosto de 2008
martes 12 de agosto de 2008
En búsqueda de transporte
- ¿Te parece si vamos a mirar autos hoy?
- Ojalá no sea sólo a mirar papá
- Ya veremos, ya veremos. Había un anuncio en el diario bastante tentador. Decía que el kilometraje estaba en 70.
- Jorge, puede estar mintiendo. Además el cacharrito ya tiene una década y tantos… A esa edad se ponen bien púberes los autos. Les da por no avanzar, por pararse, por no hacer caso y por comenzar a mostrar las pifias del fabricante.
- Ah, pero yo me doy cuenta del kilometraje que tiene realmente. Si yo se de autos. Si nos gusta, le hago una oferta por millón y medio y listo.
- Me da vergüenza Jorge. No voy a estar ahí cuando le ofrezcas esa barbaridad. Además, me da miedo que sea tan viejo. Ya veo a la Bego incrustada en una oruga gigante del Transantiago.
- Luisa…
- Bueno, al menos es automático. No voy a permitir que vengas a proyectar tu frustrado niño interior persuadiéndola de desear un mecánico.
- No entiendo esa vinculación ridícula que planteas. El que sea automático no le confiere seguridad al vehículo.
- Si no está ensimismada pasando cambios y ocupándose del embriague, puede fijarse más en lo que está afuera. Eso es lo importante hoy en día.
- Mamá ¿me crees una idiota? ¿Dices que no soy capaz de manejar un manual y al mismo tiempo estar atenta?
- No digo eso, digo que hoy por hoy las calles son una jungla insufrible… hay que apostarlo todo por facilitar la concentración
- Luisa, tuviste un mecánico toda la vida. Por qué la Bego no puede tener uno ahora
- Hablas como si hubiese la misma cantidad de autos que hace veinte años, hablas como si las calles fueran igual de inofensivas e intransitadas que hace veinte años. Ahora dime que me ponga la faldita que me ponía hace veinte años también. Me podrás decir <> .. pero ha cambiado el tiempo. No puedes pretender que todo sigue siendo igual
- Papás.. qué lata.. ¿vamos a ver el autito?
- ¿Autito? Me imagino a los camiones, micros, buses y monstruos titánicos adelantándote en Vicuña Mackena... ¡qué espanto!
- Mamá, aunque saliera en un Cadillac enorme temblarías cada vez que salgo
- Eso es verdad
En el camino, se discutió acerca de cuáles eran los colores más apropiados para un auto. (La verdad es que no se discutió, curiosamente se convino. Milagrosamente estaban todos de acuerdo)
- los colores fuertes, claro. Tienen que ser muy visibles para que llamen la atención
- Oye, ya la rubia que va dentro llama la atención mamá
- Ja, ja, ja.. qué egocéntrica por Dios
- No, por Dios no. Eso sería muy contradictorio
- Qué densa.
Estacionamos el auto a treinta centímetros del a berma ( leer el manual de conducción que me pasó mi profesor chanta me ha convertido en una observadora prodigiosa para ese tipo de estupideces) y me bajé ansiosa.
- Este debe ser ( dijo mi progenitor al tiempo que echaba una mirada inquisidora al despedazado golf del 97)
Tocó el timbre y, para mi sorpresa, se acercó una figura desnutrida, atractiva y jovial. Habrá tenido unos 39, pero parecía de 25. Vestía con sobriedad pretenciosa y usaba lentes viejos. Actuó con tanta naturalidad y desenvoltura que me cohibí. Siempre que alguien demuestra una personalidad despampanante me agacho y encorvo cual chanchito de tierra. Me deslumbró tanto que olvidé que estaba ahí para ver un auto. De cualquier modo, es mercadería igual.
- Hola ¿qué tal? Soy Roberto. Uff hace un frío. Bueno, como pueden ver tiene varias pifias ja, ja, ja, ja.. pero son reparables , además ¿ es para ti? ( cantó dirigiéndose a mis ojos)
- Sí, y por eso creo que las abolladuras me vienen re bien. Las haría de todos modos.
- ¿Cuántos años tienes?
- Dieciocho
- Ahh.. estás recién partiendo… Mira este auto pica muuuucho (habría deseado que no reparara en ese detalle atemorizante y apocalíptico para la frágil aprehensión paternal), una vez me agarraron curado haciendo maniobras peligrosas en un peladero.. ja, ja, ja, ja.. Menos mal me salvé. Ahora prefiero andar en taxi en la noche .. Aunque los taxistas manejan tan mal, de hecho una vez me… ( continuó hablando e otros temas por varios minutos, hasta que mi papá lo hizo regresar brusca pero amablemente al contexto en cuestión)
- Mira, ¿te parece si revisamos las otras ofertas y si finalmente nos decidimos te hago una propuesta?
- Sí, sí. De todos modos, si no se lo lleva seguirá a la venta ahsta quién sabe cuántos años. Con el mismo kilometraje y estacionado de manera inmóvil en el mismo lugar. Ja, ja, ja, ja (Yo por dentro reía, ¡qué mal vendedor!)
Cuando retornábamos el viaje encaminados al hogar, mi mamá dijo:
- Pero que Peter Pan ese hombre.
- Yo lo encontré adorable, aparte de guapo.
- Sí, la verdad es que era bien atractivo el mozo ese. Bien dige también
Mi papá infla el pecho, y en su rol de experto automovilístico decreta
- Familia, puedo decirles que no es tan mala opción. Aunque consume bencina como país en guerra. En resumen, era una traste viejo de buena calidad
- Como el dueño
- ¡Begoña contrólate! ( chillaron mis hermanas al unísono)
- Ay que tanto. Estuve a punto de decirle si el precio lo incluía a él.
Las risas agotaron un poco el oxígeno del auto y luego se generó un silencio espectral. Tras las carcajadas generalmente viene un momento de indefinida incertidumbre, en el cual algunos intentan alargar sus risotadas en búsqueda de un nuevo comentario o de una saga de la broma anterior. Pero no pasó. Mi mamá le subió el volumen a la Oasis, y nos vinimos escuchando “And girls, They wanna have fu-un. Oh,girls, just wanna have fun…”
- Ojalá no sea sólo a mirar papá
- Ya veremos, ya veremos. Había un anuncio en el diario bastante tentador. Decía que el kilometraje estaba en 70.
- Jorge, puede estar mintiendo. Además el cacharrito ya tiene una década y tantos… A esa edad se ponen bien púberes los autos. Les da por no avanzar, por pararse, por no hacer caso y por comenzar a mostrar las pifias del fabricante.
- Ah, pero yo me doy cuenta del kilometraje que tiene realmente. Si yo se de autos. Si nos gusta, le hago una oferta por millón y medio y listo.
- Me da vergüenza Jorge. No voy a estar ahí cuando le ofrezcas esa barbaridad. Además, me da miedo que sea tan viejo. Ya veo a la Bego incrustada en una oruga gigante del Transantiago.
- Luisa…
- Bueno, al menos es automático. No voy a permitir que vengas a proyectar tu frustrado niño interior persuadiéndola de desear un mecánico.
- No entiendo esa vinculación ridícula que planteas. El que sea automático no le confiere seguridad al vehículo.
- Si no está ensimismada pasando cambios y ocupándose del embriague, puede fijarse más en lo que está afuera. Eso es lo importante hoy en día.
- Mamá ¿me crees una idiota? ¿Dices que no soy capaz de manejar un manual y al mismo tiempo estar atenta?
- No digo eso, digo que hoy por hoy las calles son una jungla insufrible… hay que apostarlo todo por facilitar la concentración
- Luisa, tuviste un mecánico toda la vida. Por qué la Bego no puede tener uno ahora
- Hablas como si hubiese la misma cantidad de autos que hace veinte años, hablas como si las calles fueran igual de inofensivas e intransitadas que hace veinte años. Ahora dime que me ponga la faldita que me ponía hace veinte años también. Me podrás decir <> .. pero ha cambiado el tiempo. No puedes pretender que todo sigue siendo igual
- Papás.. qué lata.. ¿vamos a ver el autito?
- ¿Autito? Me imagino a los camiones, micros, buses y monstruos titánicos adelantándote en Vicuña Mackena... ¡qué espanto!
- Mamá, aunque saliera en un Cadillac enorme temblarías cada vez que salgo
- Eso es verdad
En el camino, se discutió acerca de cuáles eran los colores más apropiados para un auto. (La verdad es que no se discutió, curiosamente se convino. Milagrosamente estaban todos de acuerdo)
- los colores fuertes, claro. Tienen que ser muy visibles para que llamen la atención
- Oye, ya la rubia que va dentro llama la atención mamá
- Ja, ja, ja.. qué egocéntrica por Dios
- No, por Dios no. Eso sería muy contradictorio
- Qué densa.
Estacionamos el auto a treinta centímetros del a berma ( leer el manual de conducción que me pasó mi profesor chanta me ha convertido en una observadora prodigiosa para ese tipo de estupideces) y me bajé ansiosa.
- Este debe ser ( dijo mi progenitor al tiempo que echaba una mirada inquisidora al despedazado golf del 97)
Tocó el timbre y, para mi sorpresa, se acercó una figura desnutrida, atractiva y jovial. Habrá tenido unos 39, pero parecía de 25. Vestía con sobriedad pretenciosa y usaba lentes viejos. Actuó con tanta naturalidad y desenvoltura que me cohibí. Siempre que alguien demuestra una personalidad despampanante me agacho y encorvo cual chanchito de tierra. Me deslumbró tanto que olvidé que estaba ahí para ver un auto. De cualquier modo, es mercadería igual.
- Hola ¿qué tal? Soy Roberto. Uff hace un frío. Bueno, como pueden ver tiene varias pifias ja, ja, ja, ja.. pero son reparables , además ¿ es para ti? ( cantó dirigiéndose a mis ojos)
- Sí, y por eso creo que las abolladuras me vienen re bien. Las haría de todos modos.
- ¿Cuántos años tienes?
- Dieciocho
- Ahh.. estás recién partiendo… Mira este auto pica muuuucho (habría deseado que no reparara en ese detalle atemorizante y apocalíptico para la frágil aprehensión paternal), una vez me agarraron curado haciendo maniobras peligrosas en un peladero.. ja, ja, ja, ja.. Menos mal me salvé. Ahora prefiero andar en taxi en la noche .. Aunque los taxistas manejan tan mal, de hecho una vez me… ( continuó hablando e otros temas por varios minutos, hasta que mi papá lo hizo regresar brusca pero amablemente al contexto en cuestión)
- Mira, ¿te parece si revisamos las otras ofertas y si finalmente nos decidimos te hago una propuesta?
- Sí, sí. De todos modos, si no se lo lleva seguirá a la venta ahsta quién sabe cuántos años. Con el mismo kilometraje y estacionado de manera inmóvil en el mismo lugar. Ja, ja, ja, ja (Yo por dentro reía, ¡qué mal vendedor!)
Cuando retornábamos el viaje encaminados al hogar, mi mamá dijo:
- Pero que Peter Pan ese hombre.
- Yo lo encontré adorable, aparte de guapo.
- Sí, la verdad es que era bien atractivo el mozo ese. Bien dige también
Mi papá infla el pecho, y en su rol de experto automovilístico decreta
- Familia, puedo decirles que no es tan mala opción. Aunque consume bencina como país en guerra. En resumen, era una traste viejo de buena calidad
- Como el dueño
- ¡Begoña contrólate! ( chillaron mis hermanas al unísono)
- Ay que tanto. Estuve a punto de decirle si el precio lo incluía a él.
Las risas agotaron un poco el oxígeno del auto y luego se generó un silencio espectral. Tras las carcajadas generalmente viene un momento de indefinida incertidumbre, en el cual algunos intentan alargar sus risotadas en búsqueda de un nuevo comentario o de una saga de la broma anterior. Pero no pasó. Mi mamá le subió el volumen a la Oasis, y nos vinimos escuchando “And girls, They wanna have fu-un. Oh,girls, just wanna have fun…”
domingo 22 de junio de 2008
Preguntas que me inquietan, pero que me aquieta pensar (porque significa que sigo pensando):
Selección de preguntas cadáveres, seniles, viejas, pasaditas, recientes y contemporáneas.
1-¿Cómo se canta un silencio?
2- María encubaba la lumbre y la esperanza en su vientre. ¿Por qué no los hizo estallar por su boca y por sus manos?… que desperdicio.
3- ¿Para qué se nos condenó con la conciencia? ¿De qué se nos castiga? Como dice Calderón, ¿es nuestro crimen haber nacido?
4- ¿Por qué si uno odia siempre como le queda el corte de pelo, y jura esperar hasta que crezca lustroso y eterno, vuelve a cortarse los sagrados bucles otra vez?
5- A veces, en secreto ¿Se arrepentirá Dios de no poder arrepentirse?
6- ¿Mariposas o gigantes?
7- ¿Poe o Lihn?
8- ¿Por qué todos los guapos interesantes son gay?
9- ¿Por qué hay gente a la que le gusta Arjona?
10- ¿Por qué se encuentra reprochable ( en términos morales) lo que es inherente al hombre?
11- ¿Primero el pensamiento o el lenguaje?
12- ¿Qué es lo que no hay Más Allá que tanto temen las personas, para llegar a creerse fábulas infantiles?
13- ¿Por qué Occidente decidió condenarse con su elección epistemológica bajo el amparo de Parménides y Aristóteles?
14- ¿En qué contexto –aparte del religioso- puedo usar la palabra epifanía?
15- ¿Qué tan hermoso habrá sido Felipe, el hermoso? (porque acerca de Juana ya sabemos lo loca que fue)
16- ¿Existe la extirpación de endometrio irreversible?
17- ¿Qué es “la buena onda”?
18- ¿Gilgamesh, Ulises, Eneas o Dante (ficticio)?
19- ¿Por qué me río tan estruendosa y desaforadamente?
20- ¿Por qué se demoraron tanto en culpar a Jasón?
21- ¿Cómo darse cuenta de que tienes cerca a la arpía Celeno?
22- ¿Cómo aclararme si lo Bello es lo que es Bueno y Verdadero, lo Bueno lo que es Verdadero y Bello, y lo Verdadero lo que es Bello y Bueno?
23- ¿Por qué cuando estamos a punto de aproximarnos a la luz, rodamos cuesta bajo cual Sísifo?
24-Y tú.. ¿Cómo te apoderaste tan pronto de mi alma?
1-¿Cómo se canta un silencio?
2- María encubaba la lumbre y la esperanza en su vientre. ¿Por qué no los hizo estallar por su boca y por sus manos?… que desperdicio.
3- ¿Para qué se nos condenó con la conciencia? ¿De qué se nos castiga? Como dice Calderón, ¿es nuestro crimen haber nacido?
4- ¿Por qué si uno odia siempre como le queda el corte de pelo, y jura esperar hasta que crezca lustroso y eterno, vuelve a cortarse los sagrados bucles otra vez?
5- A veces, en secreto ¿Se arrepentirá Dios de no poder arrepentirse?
6- ¿Mariposas o gigantes?
7- ¿Poe o Lihn?
8- ¿Por qué todos los guapos interesantes son gay?
9- ¿Por qué hay gente a la que le gusta Arjona?
10- ¿Por qué se encuentra reprochable ( en términos morales) lo que es inherente al hombre?
11- ¿Primero el pensamiento o el lenguaje?
12- ¿Qué es lo que no hay Más Allá que tanto temen las personas, para llegar a creerse fábulas infantiles?
13- ¿Por qué Occidente decidió condenarse con su elección epistemológica bajo el amparo de Parménides y Aristóteles?
14- ¿En qué contexto –aparte del religioso- puedo usar la palabra epifanía?
15- ¿Qué tan hermoso habrá sido Felipe, el hermoso? (porque acerca de Juana ya sabemos lo loca que fue)
16- ¿Existe la extirpación de endometrio irreversible?
17- ¿Qué es “la buena onda”?
18- ¿Gilgamesh, Ulises, Eneas o Dante (ficticio)?
19- ¿Por qué me río tan estruendosa y desaforadamente?
20- ¿Por qué se demoraron tanto en culpar a Jasón?
21- ¿Cómo darse cuenta de que tienes cerca a la arpía Celeno?
22- ¿Cómo aclararme si lo Bello es lo que es Bueno y Verdadero, lo Bueno lo que es Verdadero y Bello, y lo Verdadero lo que es Bello y Bueno?
23- ¿Por qué cuando estamos a punto de aproximarnos a la luz, rodamos cuesta bajo cual Sísifo?
24-Y tú.. ¿Cómo te apoderaste tan pronto de mi alma?
jueves 22 de mayo de 2008
Cadenas
Me asaltó una suerte de nostalgia al leer este opúsculo con sabor a pequeña apasionada.... lo escribí ahce un buen tiempo.. y ayer me hizo sentido por una serie de acontecimientos que no merece la pena mencionar.
Nunca me pareció prudente escribir lo que se me venga a la cabeza, como un montón de semillas aleatorias y desperdiciadas en un texto sin coherencia ni cohesión. Pero ¡ vaya! Lo estoy haciendo, y me siento ridícula. Sólo dejo correr mis dedos enredándose entre los acentos y las comas mal puestas. Revoloteo por las palabras, pero no las degusto, sólo las escupo como quien dice la verdad. ¿Qué busco? ¿Libertad? Es que parece que teclear lo que se les ocurre a las yemas de mis dedos (porque definitivamente mi cerebro no está participando de manera activa, sólo en su sistema simpático involuntario) no es ni aliviante ni despojador de cadenas. ¿Qué son las cadenas? Nuestros límites voluntarios, nuestras excusas, nuestros miedos traducidos en supuestas limitantes. Las cadenas no soy capaz de dejarlas sola. Como bien decía mi querido Nietzsche, es más fácil para alguien rescatar a un amigo y librarlo de sus ataduras que salvarse a sí mismo. Pues así lo creo también. Pero no se me malinterprete, no dudo que la persona presa debe también de ejercer un papel explícito en todo el proceso. Pero no puede sola. O si puede sola, se vuelve absolutamente individualista y egocéntrica: los logros absolutamente personales, en los cuales no admitimos a otras personas, son al final causa de aislamiento auto referente. Si mi objetivo, mi medio, mi apoyo o mi “terapeuta” no es otra persona, nos encontramos solos y desolados frente a un mundo y entorno que se nos presenta como enemigo.
y tú.. ¿me ayudarías a despojarme de mis cadenas?
Nunca me pareció prudente escribir lo que se me venga a la cabeza, como un montón de semillas aleatorias y desperdiciadas en un texto sin coherencia ni cohesión. Pero ¡ vaya! Lo estoy haciendo, y me siento ridícula. Sólo dejo correr mis dedos enredándose entre los acentos y las comas mal puestas. Revoloteo por las palabras, pero no las degusto, sólo las escupo como quien dice la verdad. ¿Qué busco? ¿Libertad? Es que parece que teclear lo que se les ocurre a las yemas de mis dedos (porque definitivamente mi cerebro no está participando de manera activa, sólo en su sistema simpático involuntario) no es ni aliviante ni despojador de cadenas. ¿Qué son las cadenas? Nuestros límites voluntarios, nuestras excusas, nuestros miedos traducidos en supuestas limitantes. Las cadenas no soy capaz de dejarlas sola. Como bien decía mi querido Nietzsche, es más fácil para alguien rescatar a un amigo y librarlo de sus ataduras que salvarse a sí mismo. Pues así lo creo también. Pero no se me malinterprete, no dudo que la persona presa debe también de ejercer un papel explícito en todo el proceso. Pero no puede sola. O si puede sola, se vuelve absolutamente individualista y egocéntrica: los logros absolutamente personales, en los cuales no admitimos a otras personas, son al final causa de aislamiento auto referente. Si mi objetivo, mi medio, mi apoyo o mi “terapeuta” no es otra persona, nos encontramos solos y desolados frente a un mundo y entorno que se nos presenta como enemigo.
y tú.. ¿me ayudarías a despojarme de mis cadenas?
sábado 17 de mayo de 2008
En algún lugar de Vitacura, ¿o no?
Tus ojos se aproximaban paulatinamente. Yo no me acerqué, y apuesto a que tu jurarías que no te acercaste tampoco. Sin que reparara en el movimiento, mi boca encontró la tuya en un tímido ademán. Creo que reí para descargar el nerviosismo, y desnudaste mi frente con tus dedos. Mientras se conformaba una niebla a nuestro alrededor, yo me embriagaba envuelta en tu olor. Olvidé todas las nimiedades que ocupan lugar innecesario en mi cabeza, de hecho, perdí la cabeza completa con todo lo que la configuraba. Le cedí el paso a tu irracionalidad. Los vidrios lloraban nuestros suspiros, y garabateé unas letras con tu respiración. Sonaban en el aire unos clásicos melosos, pero de eso me di cuenta tras infinitos besos. Te acurrucaste en mi cuello, en mi pecho, en mi cráneo, hasta que tropezaste con Morfeo en mi hombro.
No me atrevía a preguntarte cuándo te volvería a ver, o si te volvería a ver. Hurgueteaba cínicamente en mi cartera para ganar tiempo, siendo que las llaves ya las había localizado hace un buen rato. En eso, se te escapa una de esas frases inmotivadas que dicta el inconciente. En vista de eso, entonces mejor no pregunto tonteras.
Gente querida!! ( y la no tan querida también)... Les cuento -no en fución de autoreferencia incontrolada, sino de informar a quienes me han preguntado incesantemente- que mi pequeño, frágil, delicado y deleznable dedillo se encuentra estable. Es gracioso porque no puedo estirarlo completamente y logro ínfimos movimientos ( más bien temblores ridículos) a fuerza de sudor y esfuerzo jajaja. Sin embargo, estaré bien- se supone- y me operan en septiembre para arrebatarme estos tornillos y fierros que me matan!!!
Saludos bloggmundo.... ¿ no estaremos pasando de moda? Ahora con Facebook cualquier otro tipo de espacio comunicativo está realmente demodé.
No me atrevía a preguntarte cuándo te volvería a ver, o si te volvería a ver. Hurgueteaba cínicamente en mi cartera para ganar tiempo, siendo que las llaves ya las había localizado hace un buen rato. En eso, se te escapa una de esas frases inmotivadas que dicta el inconciente. En vista de eso, entonces mejor no pregunto tonteras.
Gente querida!! ( y la no tan querida también)... Les cuento -no en fución de autoreferencia incontrolada, sino de informar a quienes me han preguntado incesantemente- que mi pequeño, frágil, delicado y deleznable dedillo se encuentra estable. Es gracioso porque no puedo estirarlo completamente y logro ínfimos movimientos ( más bien temblores ridículos) a fuerza de sudor y esfuerzo jajaja. Sin embargo, estaré bien- se supone- y me operan en septiembre para arrebatarme estos tornillos y fierros que me matan!!!
Saludos bloggmundo.... ¿ no estaremos pasando de moda? Ahora con Facebook cualquier otro tipo de espacio comunicativo está realmente demodé.
domingo 4 de mayo de 2008
Su Epopeya: literalmente, un viaje hacia sí mismo
Un texto muy en bruto... sin ninguna corrección ni relectura...
Ya se había resignado a responderse “Cómo ser feliz”. Había recibido todo tipo de consejos versados. Intelectualizándolos todos, y sintiendo unos pocos, por no decir ninguno, se mantuvo satisfecho por algún tiempo.Un día, una duda más impertinente y punzante que la anterior inquietó su alma. Le pareció que esta era la pregunta inicial, la original, la fundante, que no se podía sino partir de ella. Le parecía que sí, que esa pregunta abría senderos y arrinconaba malezas. Le parecía que descubría caminos y disipaba tinieblas. Si bien había aprendido que la felicidad hay que buscarla dentro y no fuera, que todo tipo de precauciones para encontrarla sólo entorpecían la introspección interior, se dijo:Lo importante no es cómo ser feliz, sino cuándo. “¿Cuándo se es feliz?” le susurraba su alma (que parecía tener una existencia tan independiente, y no acababa de comprender si mientras más independiente más sabio, o más compenetrado con ella más sabio)¿Cómo reconocer la felicidad? Para atesorarla, degustarla, y no despreciarla ciegamente. ¿Un momento es bello o lo hago bello?Le dijeron, que debía preguntarle a su corazón, pero que para llegar a él debía de pedir indicaciones al hígado, pulmones, tejidos, y demás órganos implicados.Suspirando, emprendió camino por el esófago, arribando en el estómago:
- las cosas desde adentro parecen tan confusas. Está tan oscuro acá... ¿Podría decirme cómo encuentro mi corazón?
- Ah yo no lo conozco, aunque digan que guatita llena corazón contento. Sólo lo conozco a oídas, por referencia. Dicen que es caprichoso, y que a veces no escucha cuando le hablan. Qué arrogancia, selecciona- sin motivo coherente alguno- a quién dirigirle su tierna mirada. De todas formas, yo no puedo conducirte a él. Si me alimentas, puedo decirte quién conoce el camino escabroso hacia su morada.
- ¿Qué me alimente? Con tanta agitación se me olvidó comer, disculpe.
Escaló cuesta arriba y engulló dos zanahorias, seis galletas de agua, y tres láminas de queso barato.
- Señor estómago, creo que lo/me he saciado. ¿Podría ahora decirme cómo encuentro a quien me ayude a encontrar mi corazón?
- El queso no se digiere fácil. Emmmm… a mi izquierda, hay un camino que se dirige al pulmón. Pero recuerda, a mi izquierda, el de la derecha es intransigente y desconfiado. No te dirá nada, obedece a reglas estúpidas. Y el que las creó ya ni recuerda para qué.
- Muchas gracias
Llegó sin dificultad hacia el oxidado pulmón. Al verlo tan miserable, desistió de prender el cigarro que llevaba entre los dedos. Quizá lo vería como un insulto, tamaña osadía.
- Mira como me tienes. Contento y gozador. Me regocijo con cada bocanada de penumbra que me concedes. Ay pero esta marca barata que compras ahora, es violenta la diferencia. ¿No tendrás un pucho en los bolsillos que me convides?
- Hola pulmón. No te ves tan mal como los que Don Miguel profana en los panfletos. De hecho te ves bien, el gris te sienta bien.Si, tengo un cigarro en la mano. ¿Gustas?
- Ah no, de esos no. Jamás habías venido a visitarme, y cuando lo haces no tienes ni la decencia de traerme algo digno. Mira, anda al pulmón derecho, ese te apuesto que te da uno de los buenos, de los fuertes, de los de hombre. Anda, anda apúrate.
Refunfuñando llegó al pulmón derecho.
- ¡Alto! ¿Quién es? Tengo una pistola cargada y no dudaré en usarla. Ah, eres tú- se lamentó al advertir que no mataría a alguien- ¿qué quieres? No se te ocurra venir a pedirme algo, porque mira en el estado deplorable en que me tienes. Es una irresponsabilidad de antisocial proferir injurios contra el propio cuerpo y no cuidar de la salud.
- Disculpe interrumpirlo, pero me dijeron que usted podría facilitarme un cigarro. Parece que se equivocaron. Me hizo notar que no le agradan para nada las prácticas viciosas.
- Espera. ¿Tienes una linterna ahí?
- Sí, es bien vieja, pero funciona.
- Dámela y te doy un Malboro corriente. Bueno, dos.
- Pero c…
- Cállate, sin preguntas.
- Bueno
Desconcertado y envuelto en una amalgama de pensamientos acerca del personaje con el que acaba de tener una curiosa conversación, se dirigió hacia el pulmón izquierdo.
- Acá está el cigarro.
-Infinitas gracias.. No te imaginas cuánto lo necesitaba. Nos habías fumado en todo el día. Tienes que ser coherente con tus vicios. Si fumas, fuma, no me dejes así. Si ya no me tienes sano, no me prives del único placer que tengo.
- Lo prometo. Ahora, ¿podrías decirme quién podría decirme dónde encuentro mi corazón?
- Ah, lo olvidaba.
Él miraba anonadado como se ennegrecía el miserable órgano vital.
- Dígame, por favor
- Hablas como si el no te perteneciera, con una distancia enorme. Como si te fuera ajeno. En fin, el hígado es muy fiestero. Conoce a todos por acá. Si bien no es muy buen compañero para la conversación, es necesario si se necesita contactar a alguien. Es imprescindible que hayan seres como el. Nos facilitan la vida a todos.Encamínate hacia él, es por allá y doblando a la izquierda una curva grande.
- Muchas gracias. Que amable
El camino era negrísimo, oscuro e inabarcable con la mirada. Qué necesaria era la linterna... pero la había perdido. Sólo podía caminar gracias a las referencias y sabios consejos del pulmón izquierdo. ¿Cómo puede estar tan oscuro dentro de uno mismo? Se preguntaba iracundo mientras pisaba una sustancia pegajosa que le provocó una teatral arcada,
- ¡No, hoy no, no quiero parrandear! Tengo una resaca de los mil demonios y unos recuerdos difusos que parece que prefiero eliminar de mi historial.
- Emmmm, no. No vengo a invitarlo a salir... emm...
- ¿Tú? ¿Por acá? hay que brindar por eso. Es acontecimiento digno de celebración.
- Pero es que estoy un poco ap....
- ¡Qué apuro! La vida es corta e incierta. No hay que vivir apurados como si tuviéramos seguros algo que terminar. Vive esto.. Es ahora...
- Yo en realidad... En el fondo... no sé qué responder
- Entonces basta de charla y ayúdame a abrir la champaña que está muy apretada.
- Bueno, quizá una copa no me retrase tanto
- ¡Nada! una copita nomás
Al rato las risas se hicieron casi esquizoides y hacían eco en cada rincón de su organismo. Entre llanto melodramático en función del patético soliloquio que estaba sosteniendo, se quedó profundamente dormido. Dormía en posición fetal, volviendo al origen, clamando por el origen.Al volverle el alma al cuerpo (o al alejarse de él tan lejos que no se reconozca su ausencia), no se podía los párpados, tenía un insoportable dolor de cabeza y un look burtiniano.
- Ay, que desagradable es esto. Y justo en medio de mi viaje. Sabía que no tenía que tomar alcohol, si nunca me libro de la resaca. Es patológico
No hubo respuesta, el hígado roncaba dejando un hilo de baba repugnante a su lado.la dicotomía lo inquietaba más que el dolor de cabeza imaginario. Quedarse a reposar un rato, o continuar, he ahí el dilema del ser o no ser, dejar de ser, por comodidad, por desidia, por desgana y desinterés.Decidióse por dormir un rato y luego emprender su cruzada nuevamente. Le esperaban al despertar dos cortos de tequila feliz, y una tabla de ligerezas. Lo consumió todo, y se dejó abrazar por la volátil embriaguez. Así pasaron incontables noches, porque los días huían tras sus párpados unidos.La embriaguez lo consumió, y lo condujo hacia la levedad, hacia lo trivial, hacia lo deliciosamente ligero.Experimentó en carne viva los placeres de Afrodita y Eros, y se encarnó Paris en él para disfrutar de tales goces. Una mañana, cuando la barba sin afeitar llegaba a desangrar a quien le daba un beso, despertó con náuseas. Se daba náuseas, y corrió al escusado a expulsar cuanta malicia había ingerido- excepto la inherente al hombre-. Se vomitó completo. Y aún así nunca pudo sacarse la amargura picante de su boca.Se había entregado por completo a la seductora embriaguez. Ay la embriaguez y su irresistible olvido, su irresistible pérdida de conciencia.Sin despertar al miembro decadente- al miembro que fertiliza la ira- reanudó su marcha por los confines del cuerpo. Caminaba hace muchas ¿horas?, y el miedo comenzaba a acariciarle la garganta, a erizar sus pelos, a anidar en sus pupilas dilatas. Tenía miedo porque, estaba demasiado oscuro. Era de esas negruras plutónicas, pensó que le habría gustado escribirlo, pero no vivirlo. Se mordía la lengua hasta casi desprender un pedazo de carne, y decidió detenerse un momento. Tras infundirse ánimos, se resolvió a ingerir una bocanada cuantiosa de aire y proseguir por los húmedos caminos.
- Ah!!! Es que ya no lo soporto. Ufff, 1, 2, 1, 2, 1, 2... Un poco más... no puede ser tan grave, sólo un poco más... ¿¿Quién anda ahí?? ¿¿Quién es??
- Emmm, tú… ja, ja, ja, ja, ja , ja... no sé cómo decirlo.. emmm
- Ah, eres tú. Se nota, tan despeinado y descuidado habías de ser. De modos tan poco refinados. UUUUyyyy , hhhhsss que martirio!!
- ¿Por qué te quejas tan afanosamente?
- Porque estoy reteniendo todo lo que bebiste estos últimos días y ya no tengo más soporte.
- Pero ¿por qué no lo botas entonces? Nadie te exige tener que contenerte tanto tiempo.
- ¿Y si le hago daño a alguien?¿ y si te pongo en un aprieto? ¿y si te dejo en vergüenza? Uno no puede llegar y actuar como se le da la gana, hay que medirse y actuar con mesura. UUUffff
- me desagrada oírte gemir todo el tiempo, por favor suelta tu carga y libérate.
En un ademán torpe, dejó de contraer los músculos y evacuó una gran cantidad de orina. Claro que se veía más porque la estaba viendo en otras dimensiones que las acostumbradas.Insólitamente, la vejiga entonó un triste llanto.
- Odio mi tarea- decía mientras se enjuagaba la nariz- siempre tengo que soportar. Siempre tengo que recibir y contener y contenerme.... y no lo tolero, no me tolero ni a mi misma y he de tolerar lo que me mandas tú. Y ni siquiera te haces responsable, ni siquiera eres conciente, tú sólo lanzas, y yo recibo pasivamente y debo atesorar fervorosamente una tortura.
- no voy a tomar nada más. Dejaré de hidratarme.
- No hables tan irracionalmente que pareciera que no tienes cerebro. Además, hay veces en las que tomas cosas deliciosas y disfruto mucho. Pero otras veces me da repulsión recibir lo que ingieres. Además recuerda que pasa por todo un proceso interno antes de asentarse en mí. Y lo bueno y lo malo, no es que sea tan terrible recibir esas cosas lo terrible es retenerlas, y no saber por qué es así. Y porqué no se van directamente para afuera, y¿ por qué entran? Yo no sé... pero sé que cuando me aguanto mucho siento mucho dolor, y cuando eso sucede, generalmente acabo por verter todo de una vez violentamente, y siento más dolor.
- Si yo tuve la culpa de causarte tanto sufrimiento, te pido sinceras disculpas.
- No tienes culpa. Es algo implícito, es como inconciente, no sabes que haces esto y quien no tiene conciencia no tiene culpa (pero sin tener conciencia de que no se tiene conciencia no vale)... además yo soy mucho más autónoma de lo que crees, son aislable, y no dependo determinantemente de lo que tu decidas. Tengo algo de independencia respecto a ti.
- Está claro que hay que botar de a poco los tragos amargos.
- Solo hay que deshacerse de la basura inmunda, de los desperdicios, de lo inútil, pero esa discriminación ya no me corresponde a mí.
Después de una breve- o no tan breve, había perdido el sentido del tiempo- pausa, se disculpó y se marchó.
¿A dónde era que iba yo? ¡Ay! No recuerdo, estoy completamente desorientado. ¿Por qué me vine a meter a los escabrosos caminos de mi organismo? Está demasiado oscuro, no puedo acostumbrar mis pupilas a permanecer tan dilatadas, no puedo lidiar con tinieblas tan plutónicas. Además, había regalado su linterna, la había cambiado por una ridiculez, ahora ya no tenía su luz.
En esto, rompió a llorar inesperadamente. Sin razón aparente, comenzó a lamentarse de su suerte. Densas gotas reptaban por sus mejillas, hoy por hoy las únicas que buscaban su boca.
Al principio, sus sollozos fueron ahogados y contenidos, luego, a modo de alboroto. Se tapó la cara con las manos, escondió su rostro entre los dedos y lloraba escandalosamente.
Lloraba, lloraba, lloraba, lloraba. Caminaba sin saber a dónde y no recordaba lo que lo había traído aquí, entre tanto ajetreo de lo urgente se olvidó de lo importante.De pronto, una voz como de ultratumba le azuzó con una pregunta.
- ¿Qué buscas?
Se avergonzó de sus lágrimas, y se las secó apresuradamente con la manga de la chaqueta gris.
- No lo sé, ya no lo recuerdo, buscaba alguien o algo no sé, pero parece que le perdí la pista.
- Hay veces en las que lo que buscas te encuentra a ti.
- suena críptico, ¿Quién eres?
- ¿Quién eres tú?
- mmm, yo, soy… acá todos parecen saber quién soy.
- Pero no lo sabes tú.
- y ¿Quién sabe eso? ¿Por qué ese afán en intentar responder esas típicas preguntas absurdas sin contestación?
- Si no te interesa, ¿a qué viniste?
- Creo que me sentía solo con tanta gente.
Aunque se mordía los labios para aguantar el llanto, de repente se sintió a gusto, seguro, envuelto en una calidez abrasadora. Se dejó, no se resistió más y se echó a llorar otra vez. Así estuvo, mucho tiempo, quizá días, quizá semanas, quizá una vida entera. Comprendió todo, recordó todo.
Su corazón lo esperó pacientemente, sin decir una palabra, sin proferirle ningún tipo de consuelo amable. Lo aguardó tierna y silenciosamente. Cuando acabó de llorar, le dijo
- Ahora llévame contigo, arráncame de este presidio y esgrímeme cuando hables, cuando actúes, cuando pienses (aunque suene dicotómico), cuando suspires, cuando rías, cuando veas el otoño, cuando sea lunes, cuando ames, sobre todo cuando ames…
Ya se había resignado a responderse “Cómo ser feliz”. Había recibido todo tipo de consejos versados. Intelectualizándolos todos, y sintiendo unos pocos, por no decir ninguno, se mantuvo satisfecho por algún tiempo.Un día, una duda más impertinente y punzante que la anterior inquietó su alma. Le pareció que esta era la pregunta inicial, la original, la fundante, que no se podía sino partir de ella. Le parecía que sí, que esa pregunta abría senderos y arrinconaba malezas. Le parecía que descubría caminos y disipaba tinieblas. Si bien había aprendido que la felicidad hay que buscarla dentro y no fuera, que todo tipo de precauciones para encontrarla sólo entorpecían la introspección interior, se dijo:Lo importante no es cómo ser feliz, sino cuándo. “¿Cuándo se es feliz?” le susurraba su alma (que parecía tener una existencia tan independiente, y no acababa de comprender si mientras más independiente más sabio, o más compenetrado con ella más sabio)¿Cómo reconocer la felicidad? Para atesorarla, degustarla, y no despreciarla ciegamente. ¿Un momento es bello o lo hago bello?Le dijeron, que debía preguntarle a su corazón, pero que para llegar a él debía de pedir indicaciones al hígado, pulmones, tejidos, y demás órganos implicados.Suspirando, emprendió camino por el esófago, arribando en el estómago:
- las cosas desde adentro parecen tan confusas. Está tan oscuro acá... ¿Podría decirme cómo encuentro mi corazón?
- Ah yo no lo conozco, aunque digan que guatita llena corazón contento. Sólo lo conozco a oídas, por referencia. Dicen que es caprichoso, y que a veces no escucha cuando le hablan. Qué arrogancia, selecciona- sin motivo coherente alguno- a quién dirigirle su tierna mirada. De todas formas, yo no puedo conducirte a él. Si me alimentas, puedo decirte quién conoce el camino escabroso hacia su morada.
- ¿Qué me alimente? Con tanta agitación se me olvidó comer, disculpe.
Escaló cuesta arriba y engulló dos zanahorias, seis galletas de agua, y tres láminas de queso barato.
- Señor estómago, creo que lo/me he saciado. ¿Podría ahora decirme cómo encuentro a quien me ayude a encontrar mi corazón?
- El queso no se digiere fácil. Emmmm… a mi izquierda, hay un camino que se dirige al pulmón. Pero recuerda, a mi izquierda, el de la derecha es intransigente y desconfiado. No te dirá nada, obedece a reglas estúpidas. Y el que las creó ya ni recuerda para qué.
- Muchas gracias
Llegó sin dificultad hacia el oxidado pulmón. Al verlo tan miserable, desistió de prender el cigarro que llevaba entre los dedos. Quizá lo vería como un insulto, tamaña osadía.
- Mira como me tienes. Contento y gozador. Me regocijo con cada bocanada de penumbra que me concedes. Ay pero esta marca barata que compras ahora, es violenta la diferencia. ¿No tendrás un pucho en los bolsillos que me convides?
- Hola pulmón. No te ves tan mal como los que Don Miguel profana en los panfletos. De hecho te ves bien, el gris te sienta bien.Si, tengo un cigarro en la mano. ¿Gustas?
- Ah no, de esos no. Jamás habías venido a visitarme, y cuando lo haces no tienes ni la decencia de traerme algo digno. Mira, anda al pulmón derecho, ese te apuesto que te da uno de los buenos, de los fuertes, de los de hombre. Anda, anda apúrate.
Refunfuñando llegó al pulmón derecho.
- ¡Alto! ¿Quién es? Tengo una pistola cargada y no dudaré en usarla. Ah, eres tú- se lamentó al advertir que no mataría a alguien- ¿qué quieres? No se te ocurra venir a pedirme algo, porque mira en el estado deplorable en que me tienes. Es una irresponsabilidad de antisocial proferir injurios contra el propio cuerpo y no cuidar de la salud.
- Disculpe interrumpirlo, pero me dijeron que usted podría facilitarme un cigarro. Parece que se equivocaron. Me hizo notar que no le agradan para nada las prácticas viciosas.
- Espera. ¿Tienes una linterna ahí?
- Sí, es bien vieja, pero funciona.
- Dámela y te doy un Malboro corriente. Bueno, dos.
- Pero c…
- Cállate, sin preguntas.
- Bueno
Desconcertado y envuelto en una amalgama de pensamientos acerca del personaje con el que acaba de tener una curiosa conversación, se dirigió hacia el pulmón izquierdo.
- Acá está el cigarro.
-Infinitas gracias.. No te imaginas cuánto lo necesitaba. Nos habías fumado en todo el día. Tienes que ser coherente con tus vicios. Si fumas, fuma, no me dejes así. Si ya no me tienes sano, no me prives del único placer que tengo.
- Lo prometo. Ahora, ¿podrías decirme quién podría decirme dónde encuentro mi corazón?
- Ah, lo olvidaba.
Él miraba anonadado como se ennegrecía el miserable órgano vital.
- Dígame, por favor
- Hablas como si el no te perteneciera, con una distancia enorme. Como si te fuera ajeno. En fin, el hígado es muy fiestero. Conoce a todos por acá. Si bien no es muy buen compañero para la conversación, es necesario si se necesita contactar a alguien. Es imprescindible que hayan seres como el. Nos facilitan la vida a todos.Encamínate hacia él, es por allá y doblando a la izquierda una curva grande.
- Muchas gracias. Que amable
El camino era negrísimo, oscuro e inabarcable con la mirada. Qué necesaria era la linterna... pero la había perdido. Sólo podía caminar gracias a las referencias y sabios consejos del pulmón izquierdo. ¿Cómo puede estar tan oscuro dentro de uno mismo? Se preguntaba iracundo mientras pisaba una sustancia pegajosa que le provocó una teatral arcada,
- ¡No, hoy no, no quiero parrandear! Tengo una resaca de los mil demonios y unos recuerdos difusos que parece que prefiero eliminar de mi historial.
- Emmmm, no. No vengo a invitarlo a salir... emm...
- ¿Tú? ¿Por acá? hay que brindar por eso. Es acontecimiento digno de celebración.
- Pero es que estoy un poco ap....
- ¡Qué apuro! La vida es corta e incierta. No hay que vivir apurados como si tuviéramos seguros algo que terminar. Vive esto.. Es ahora...
- Yo en realidad... En el fondo... no sé qué responder
- Entonces basta de charla y ayúdame a abrir la champaña que está muy apretada.
- Bueno, quizá una copa no me retrase tanto
- ¡Nada! una copita nomás
Al rato las risas se hicieron casi esquizoides y hacían eco en cada rincón de su organismo. Entre llanto melodramático en función del patético soliloquio que estaba sosteniendo, se quedó profundamente dormido. Dormía en posición fetal, volviendo al origen, clamando por el origen.Al volverle el alma al cuerpo (o al alejarse de él tan lejos que no se reconozca su ausencia), no se podía los párpados, tenía un insoportable dolor de cabeza y un look burtiniano.
- Ay, que desagradable es esto. Y justo en medio de mi viaje. Sabía que no tenía que tomar alcohol, si nunca me libro de la resaca. Es patológico
No hubo respuesta, el hígado roncaba dejando un hilo de baba repugnante a su lado.la dicotomía lo inquietaba más que el dolor de cabeza imaginario. Quedarse a reposar un rato, o continuar, he ahí el dilema del ser o no ser, dejar de ser, por comodidad, por desidia, por desgana y desinterés.Decidióse por dormir un rato y luego emprender su cruzada nuevamente. Le esperaban al despertar dos cortos de tequila feliz, y una tabla de ligerezas. Lo consumió todo, y se dejó abrazar por la volátil embriaguez. Así pasaron incontables noches, porque los días huían tras sus párpados unidos.La embriaguez lo consumió, y lo condujo hacia la levedad, hacia lo trivial, hacia lo deliciosamente ligero.Experimentó en carne viva los placeres de Afrodita y Eros, y se encarnó Paris en él para disfrutar de tales goces. Una mañana, cuando la barba sin afeitar llegaba a desangrar a quien le daba un beso, despertó con náuseas. Se daba náuseas, y corrió al escusado a expulsar cuanta malicia había ingerido- excepto la inherente al hombre-. Se vomitó completo. Y aún así nunca pudo sacarse la amargura picante de su boca.Se había entregado por completo a la seductora embriaguez. Ay la embriaguez y su irresistible olvido, su irresistible pérdida de conciencia.Sin despertar al miembro decadente- al miembro que fertiliza la ira- reanudó su marcha por los confines del cuerpo. Caminaba hace muchas ¿horas?, y el miedo comenzaba a acariciarle la garganta, a erizar sus pelos, a anidar en sus pupilas dilatas. Tenía miedo porque, estaba demasiado oscuro. Era de esas negruras plutónicas, pensó que le habría gustado escribirlo, pero no vivirlo. Se mordía la lengua hasta casi desprender un pedazo de carne, y decidió detenerse un momento. Tras infundirse ánimos, se resolvió a ingerir una bocanada cuantiosa de aire y proseguir por los húmedos caminos.
- Ah!!! Es que ya no lo soporto. Ufff, 1, 2, 1, 2, 1, 2... Un poco más... no puede ser tan grave, sólo un poco más... ¿¿Quién anda ahí?? ¿¿Quién es??
- Emmm, tú… ja, ja, ja, ja, ja , ja... no sé cómo decirlo.. emmm
- Ah, eres tú. Se nota, tan despeinado y descuidado habías de ser. De modos tan poco refinados. UUUUyyyy , hhhhsss que martirio!!
- ¿Por qué te quejas tan afanosamente?
- Porque estoy reteniendo todo lo que bebiste estos últimos días y ya no tengo más soporte.
- Pero ¿por qué no lo botas entonces? Nadie te exige tener que contenerte tanto tiempo.
- ¿Y si le hago daño a alguien?¿ y si te pongo en un aprieto? ¿y si te dejo en vergüenza? Uno no puede llegar y actuar como se le da la gana, hay que medirse y actuar con mesura. UUUffff
- me desagrada oírte gemir todo el tiempo, por favor suelta tu carga y libérate.
En un ademán torpe, dejó de contraer los músculos y evacuó una gran cantidad de orina. Claro que se veía más porque la estaba viendo en otras dimensiones que las acostumbradas.Insólitamente, la vejiga entonó un triste llanto.
- Odio mi tarea- decía mientras se enjuagaba la nariz- siempre tengo que soportar. Siempre tengo que recibir y contener y contenerme.... y no lo tolero, no me tolero ni a mi misma y he de tolerar lo que me mandas tú. Y ni siquiera te haces responsable, ni siquiera eres conciente, tú sólo lanzas, y yo recibo pasivamente y debo atesorar fervorosamente una tortura.
- no voy a tomar nada más. Dejaré de hidratarme.
- No hables tan irracionalmente que pareciera que no tienes cerebro. Además, hay veces en las que tomas cosas deliciosas y disfruto mucho. Pero otras veces me da repulsión recibir lo que ingieres. Además recuerda que pasa por todo un proceso interno antes de asentarse en mí. Y lo bueno y lo malo, no es que sea tan terrible recibir esas cosas lo terrible es retenerlas, y no saber por qué es así. Y porqué no se van directamente para afuera, y¿ por qué entran? Yo no sé... pero sé que cuando me aguanto mucho siento mucho dolor, y cuando eso sucede, generalmente acabo por verter todo de una vez violentamente, y siento más dolor.
- Si yo tuve la culpa de causarte tanto sufrimiento, te pido sinceras disculpas.
- No tienes culpa. Es algo implícito, es como inconciente, no sabes que haces esto y quien no tiene conciencia no tiene culpa (pero sin tener conciencia de que no se tiene conciencia no vale)... además yo soy mucho más autónoma de lo que crees, son aislable, y no dependo determinantemente de lo que tu decidas. Tengo algo de independencia respecto a ti.
- Está claro que hay que botar de a poco los tragos amargos.
- Solo hay que deshacerse de la basura inmunda, de los desperdicios, de lo inútil, pero esa discriminación ya no me corresponde a mí.
Después de una breve- o no tan breve, había perdido el sentido del tiempo- pausa, se disculpó y se marchó.
¿A dónde era que iba yo? ¡Ay! No recuerdo, estoy completamente desorientado. ¿Por qué me vine a meter a los escabrosos caminos de mi organismo? Está demasiado oscuro, no puedo acostumbrar mis pupilas a permanecer tan dilatadas, no puedo lidiar con tinieblas tan plutónicas. Además, había regalado su linterna, la había cambiado por una ridiculez, ahora ya no tenía su luz.
En esto, rompió a llorar inesperadamente. Sin razón aparente, comenzó a lamentarse de su suerte. Densas gotas reptaban por sus mejillas, hoy por hoy las únicas que buscaban su boca.
Al principio, sus sollozos fueron ahogados y contenidos, luego, a modo de alboroto. Se tapó la cara con las manos, escondió su rostro entre los dedos y lloraba escandalosamente.
Lloraba, lloraba, lloraba, lloraba. Caminaba sin saber a dónde y no recordaba lo que lo había traído aquí, entre tanto ajetreo de lo urgente se olvidó de lo importante.De pronto, una voz como de ultratumba le azuzó con una pregunta.
- ¿Qué buscas?
Se avergonzó de sus lágrimas, y se las secó apresuradamente con la manga de la chaqueta gris.
- No lo sé, ya no lo recuerdo, buscaba alguien o algo no sé, pero parece que le perdí la pista.
- Hay veces en las que lo que buscas te encuentra a ti.
- suena críptico, ¿Quién eres?
- ¿Quién eres tú?
- mmm, yo, soy… acá todos parecen saber quién soy.
- Pero no lo sabes tú.
- y ¿Quién sabe eso? ¿Por qué ese afán en intentar responder esas típicas preguntas absurdas sin contestación?
- Si no te interesa, ¿a qué viniste?
- Creo que me sentía solo con tanta gente.
Aunque se mordía los labios para aguantar el llanto, de repente se sintió a gusto, seguro, envuelto en una calidez abrasadora. Se dejó, no se resistió más y se echó a llorar otra vez. Así estuvo, mucho tiempo, quizá días, quizá semanas, quizá una vida entera. Comprendió todo, recordó todo.
Su corazón lo esperó pacientemente, sin decir una palabra, sin proferirle ningún tipo de consuelo amable. Lo aguardó tierna y silenciosamente. Cuando acabó de llorar, le dijo
- Ahora llévame contigo, arráncame de este presidio y esgrímeme cuando hables, cuando actúes, cuando pienses (aunque suene dicotómico), cuando suspires, cuando rías, cuando veas el otoño, cuando sea lunes, cuando ames, sobre todo cuando ames…
miércoles 30 de abril de 2008
cualquier cosa, a modo de corriente de la conciencia
- ¿Por qué lloras?
- No lo sé- suspiró en un sollozo- sólo sé que es una pena tremendamente profunda.
- ¿Cómo va a ser que tengas una pena profunda y no sepas de qué se trata?
- Por eso mismo sé que es honda. Es tan íntima, tan subterránea, tan secreta y esencial que ni yo tengo acceso a conocer su raíz, su lei motiv. Su causa me está velada, yo únicamente la lloro. Tal vez mejor para mí, si mi inconsciente me la mantiene oculta será para que no sufra tanto. Quizá moriría al saber los procesos en los que se ocupa mi interior sin preguntarme, él siempre tan ajeno, tan independiente. Quizá qué cambios, quizá qué muertes, quizá qué desprendimientos dolorosos. Todo lo que se desprende sangra. Y sangra por los ojos.
En fin, mientras más profunda e inaccesible sea la pena, más tiene que ver con nosotros.
- ¿Puedo darte un beso?
- Sí
- Eres tan ficticia. Como si no formaras parte de este mundo
- Es que el mundo más real es el que a Dios se le olvidó crear. Ese mundo que se muere por nacer, pero que no nace para no morir. Dios gobierna sólo en el mundo que creó.
- ¿ y en el otro?
- Ah no, ahí nadie. Es que se sale de las manos. Tiene vida propia, y es incontenible. Se desborda.Tiene vida autónoma y se autoalimenta solo.
- Y cuando muere quien lo crea, ¿Qué sucede?
- Queda escrito. Y es caldo de cultivo para otros nuevos. Son niebla. Son niebla ambigua y difusa que no se decide a ser. Es lamentable que no tengan existencia ontológica.. por eso se apoderan de gente ( gente que cree que los crea) y se asientan en ella con tal fuerza, con tal determinación. No saben cómo sobrevivir, o nosotros no sabemos cómo lo hacen, tienen sus métodos secretos.
- ya no estás llorando
- Sí, pero no se ve.
- No lo sé- suspiró en un sollozo- sólo sé que es una pena tremendamente profunda.
- ¿Cómo va a ser que tengas una pena profunda y no sepas de qué se trata?
- Por eso mismo sé que es honda. Es tan íntima, tan subterránea, tan secreta y esencial que ni yo tengo acceso a conocer su raíz, su lei motiv. Su causa me está velada, yo únicamente la lloro. Tal vez mejor para mí, si mi inconsciente me la mantiene oculta será para que no sufra tanto. Quizá moriría al saber los procesos en los que se ocupa mi interior sin preguntarme, él siempre tan ajeno, tan independiente. Quizá qué cambios, quizá qué muertes, quizá qué desprendimientos dolorosos. Todo lo que se desprende sangra. Y sangra por los ojos.
En fin, mientras más profunda e inaccesible sea la pena, más tiene que ver con nosotros.
- ¿Puedo darte un beso?
- Sí
- Eres tan ficticia. Como si no formaras parte de este mundo
- Es que el mundo más real es el que a Dios se le olvidó crear. Ese mundo que se muere por nacer, pero que no nace para no morir. Dios gobierna sólo en el mundo que creó.
- ¿ y en el otro?
- Ah no, ahí nadie. Es que se sale de las manos. Tiene vida propia, y es incontenible. Se desborda.Tiene vida autónoma y se autoalimenta solo.
- Y cuando muere quien lo crea, ¿Qué sucede?
- Queda escrito. Y es caldo de cultivo para otros nuevos. Son niebla. Son niebla ambigua y difusa que no se decide a ser. Es lamentable que no tengan existencia ontológica.. por eso se apoderan de gente ( gente que cree que los crea) y se asientan en ella con tal fuerza, con tal determinación. No saben cómo sobrevivir, o nosotros no sabemos cómo lo hacen, tienen sus métodos secretos.
- ya no estás llorando
- Sí, pero no se ve.
martes 18 de marzo de 2008
Crónica de una damnificada
Cantábamos canciones de misa sobre una roca, viendo comenzar el crepúsculo. Viendo como el sol declinaba lentamente de su cenit y hacía sangrar el cielo.
El mar azotaba cada vez con más fuerza las piedras vecinas, y la Ceci me convenció de subir a unas rocas más altas, resguardadas de las olas y la resaca.
- Ceci, para. Me da susto. No quiero ir weona. Quedémonos acá, no seai mamona, el agua no llega hasta acá.
- Tu serai la mamona. Bego es ahí ( y apunta una cumbre a pocos metros). Yo voy adelante tuyo pa´ guiarte. ¿ ya?
- Ya filo, pero ayúdame. Recuerda que soy torpe.
La Ceci saltaba graciosamente arriba de las piedras. En cinco segundos ya estaba al otro lado. Yo en cambio, gateaba sobre los peñascos como si suplicara por mi ridiculización.
Me aferraba a las hendiduras de las rocas con las uñas y reptaba con dificultad una trayectoria que, según intuyo, para cualquier mortal habría resultado simple y fácil.
Sudando la gota gorda y alegándole a la Ceci entre quejumbrosos gemidos y chillidos desenfrenados, llegamos a la última parte del ascenso. Mi mano izquierda estaba posada sobre una peña, cuando veo desprenderse sobre mí una roca del tamaño de una cabeza y media. A aquella suma de improbabilidades ( yo trepando en unas rocas, yo con mi mano izquierda en el lugar exacto, una roca grande se cae sobre mí) se le adiciona la más sorprendente: la piedra tenía cinco centímetros afilados como un cuchillo que sobresalían de su constitución. Esos cinco centímetros cayeron sobre mi pequeño y débil dedo medio a lo largo, partiendo mi extremidad en dos, triturando mi hueso, arrebatándome el diminuto huesito de mi articulación y convirtiendo la imagen en un grotesco icono de la fragilidad humana.
Al recibir el golpe, no sentí ningún dolor. En la sabiduría de la fisiología, fue integrado el mecanismo del dolor, que al pasar un cierto umbral, el cerebro deja de interpretar como dolor ese impulso nervioso. Incluso me reí. Pero cuando llevé los ojos al dedo en cuestión, me encontré viviendo en carne viva una escena digna de una película como Saw. Lancé un grito perenne al aire.. Agoté mi respiración en ese grito, y me imagino que su eco sigue repitiéndose entre los huecos vacíos de la playa.
Mi pobre amiga se voltea, y al verlo da un brinco y ya se encuentra cargándome hacia el agua de mar. En eso llega Daniel ( el pololo de la Ceci, y espantado con mi dedo averiado me toma por el otro lado)
- ¡¡¡ Sebita!!! ¡¡¡ A la Bego le pasó algo, ven ¡!!
En un tiempo récord, mi ex pololo estaba a mi lado Ayudando a llevarme al agua.
De repente ( juro que no es exageración), dejo de ver. Me puse histérica, sentía que Daniel me hablaba a pocos centímetros de mi cara, pero no lo veía, veía negro.
Cuando me introdujeron el dedo en el agua, recuperé la conciencia, respiré profundo y sentí que podía caminar con cierto equilibrio. Me envolvieron el dedo del corazón en la polera de Sebita, y nos apresuramos a las eternas escaleras (yo ni sana puedo subirlas con “agilidad”). Daniel corrió cual gacela en busca del auto, y partimos a la posta de Algarrobo neuróticos.
En el auto yo me calmé, ya me convencía que quizá perder el dedo no era tan terrible, la Daniela García si que se las había visto negras… Todos estaban sobresaltados y angustiados, y de pronto me ví yo tranquilizando a los presentes.
De súbito, a la Ceci le viene un ataque de asma (probablemente fruto de la culpabilidad, el nervio, la excitación) y tuve que tragarme el dolor y mostrarle una templanza de mártir.
Cuando llegamos al precario centro clínico del balneario, nos recibieron casi con risas.
Yo temblaba y sollozaba del nervio y el dolor, y el pseudo enfermero me revisó con tosquedad y brutal violencia.
- uf mijita.. esto e gravísimo, te quebraste todo. No sé si esto tenga algún arreglo. Quizá con unas diez cirugías plásticas te quede decente.
- Pero.. pero.. ¿es muy terrible?
- Sí, muy.
Me limpió como si limpiara el pollo del almuerzo y me mandó con un vendaje rasca pa Santiago. Nos cobraron quince lucas por el mal rato.
Y el lector desprenderá lo que siguió a esto. Operación de urgencia en la clínica alemana. Los pronósticos y diagnósticos para mi pobre miembro eran fatales, incluso se consideró la posibilidad de amputármelo para evitar probables infecciones que pudieran comprometer más de mi mano. Pero, mi doctor es aficionado seguro de Patch Adams, ( Es de los que llega a la pieza de la clínica y lanza un eufórico y cantadito “ hola amiguitos”. Es realmente adorabe, o insoportable, depende
como se mire) y en todo su positivismo e ingenua esperanza, decidió jugárselas por arreglarme. Bien jugado, hoy tengo mi dedo completo y trabajo diariamente para recuperar la movilidad.Curiosidad: Tengo una placa metálica dentro y hago pip pip en los aeropuertos. Dicha placa debiera ser retirada en Diciembre de este año, para recobrar la movilidad – se espera- absoluta.
Me salté bastantes episodios en este relato, como por ejemplo que un imbécil borracho en una discoteque (a la que fui acarreada prácticamente a la fuerza), no encontró nada mejor que agarrar mi dedo vendado y apretarme como si fuera un envase de pasta de dientes al que le queda poco. A eso le sucedió una segunda operación para alinearme el dedo.
Esa es mi trágica historia. Pronto se cumplen seis meses desde el accidente, y sigo vendada.
Gracias por leer… necesitaba escribir en algún minuto mi accidente… Porque oralmente lo he narrado un millón de veces, tantas, que ya es casi mítico, y ya era hora de acabar con la tradiciçon oral y dejar testimonio escrito.
Muchos besos y saludos!!!!!
Bego
El mar azotaba cada vez con más fuerza las piedras vecinas, y la Ceci me convenció de subir a unas rocas más altas, resguardadas de las olas y la resaca.
- Ceci, para. Me da susto. No quiero ir weona. Quedémonos acá, no seai mamona, el agua no llega hasta acá.
- Tu serai la mamona. Bego es ahí ( y apunta una cumbre a pocos metros). Yo voy adelante tuyo pa´ guiarte. ¿ ya?
- Ya filo, pero ayúdame. Recuerda que soy torpe.
La Ceci saltaba graciosamente arriba de las piedras. En cinco segundos ya estaba al otro lado. Yo en cambio, gateaba sobre los peñascos como si suplicara por mi ridiculización.
Me aferraba a las hendiduras de las rocas con las uñas y reptaba con dificultad una trayectoria que, según intuyo, para cualquier mortal habría resultado simple y fácil.
Sudando la gota gorda y alegándole a la Ceci entre quejumbrosos gemidos y chillidos desenfrenados, llegamos a la última parte del ascenso. Mi mano izquierda estaba posada sobre una peña, cuando veo desprenderse sobre mí una roca del tamaño de una cabeza y media. A aquella suma de improbabilidades ( yo trepando en unas rocas, yo con mi mano izquierda en el lugar exacto, una roca grande se cae sobre mí) se le adiciona la más sorprendente: la piedra tenía cinco centímetros afilados como un cuchillo que sobresalían de su constitución. Esos cinco centímetros cayeron sobre mi pequeño y débil dedo medio a lo largo, partiendo mi extremidad en dos, triturando mi hueso, arrebatándome el diminuto huesito de mi articulación y convirtiendo la imagen en un grotesco icono de la fragilidad humana.
Al recibir el golpe, no sentí ningún dolor. En la sabiduría de la fisiología, fue integrado el mecanismo del dolor, que al pasar un cierto umbral, el cerebro deja de interpretar como dolor ese impulso nervioso. Incluso me reí. Pero cuando llevé los ojos al dedo en cuestión, me encontré viviendo en carne viva una escena digna de una película como Saw. Lancé un grito perenne al aire.. Agoté mi respiración en ese grito, y me imagino que su eco sigue repitiéndose entre los huecos vacíos de la playa.
Mi pobre amiga se voltea, y al verlo da un brinco y ya se encuentra cargándome hacia el agua de mar. En eso llega Daniel ( el pololo de la Ceci, y espantado con mi dedo averiado me toma por el otro lado)
- ¡¡¡ Sebita!!! ¡¡¡ A la Bego le pasó algo, ven ¡!!
En un tiempo récord, mi ex pololo estaba a mi lado Ayudando a llevarme al agua.
De repente ( juro que no es exageración), dejo de ver. Me puse histérica, sentía que Daniel me hablaba a pocos centímetros de mi cara, pero no lo veía, veía negro.
Cuando me introdujeron el dedo en el agua, recuperé la conciencia, respiré profundo y sentí que podía caminar con cierto equilibrio. Me envolvieron el dedo del corazón en la polera de Sebita, y nos apresuramos a las eternas escaleras (yo ni sana puedo subirlas con “agilidad”). Daniel corrió cual gacela en busca del auto, y partimos a la posta de Algarrobo neuróticos.
En el auto yo me calmé, ya me convencía que quizá perder el dedo no era tan terrible, la Daniela García si que se las había visto negras… Todos estaban sobresaltados y angustiados, y de pronto me ví yo tranquilizando a los presentes.
De súbito, a la Ceci le viene un ataque de asma (probablemente fruto de la culpabilidad, el nervio, la excitación) y tuve que tragarme el dolor y mostrarle una templanza de mártir.
Cuando llegamos al precario centro clínico del balneario, nos recibieron casi con risas.
Yo temblaba y sollozaba del nervio y el dolor, y el pseudo enfermero me revisó con tosquedad y brutal violencia.
- uf mijita.. esto e gravísimo, te quebraste todo. No sé si esto tenga algún arreglo. Quizá con unas diez cirugías plásticas te quede decente.
- Pero.. pero.. ¿es muy terrible?
- Sí, muy.
Me limpió como si limpiara el pollo del almuerzo y me mandó con un vendaje rasca pa Santiago. Nos cobraron quince lucas por el mal rato.
Y el lector desprenderá lo que siguió a esto. Operación de urgencia en la clínica alemana. Los pronósticos y diagnósticos para mi pobre miembro eran fatales, incluso se consideró la posibilidad de amputármelo para evitar probables infecciones que pudieran comprometer más de mi mano. Pero, mi doctor es aficionado seguro de Patch Adams, ( Es de los que llega a la pieza de la clínica y lanza un eufórico y cantadito “ hola amiguitos”. Es realmente adorabe, o insoportable, depende
como se mire) y en todo su positivismo e ingenua esperanza, decidió jugárselas por arreglarme. Bien jugado, hoy tengo mi dedo completo y trabajo diariamente para recuperar la movilidad.Curiosidad: Tengo una placa metálica dentro y hago pip pip en los aeropuertos. Dicha placa debiera ser retirada en Diciembre de este año, para recobrar la movilidad – se espera- absoluta.
Me salté bastantes episodios en este relato, como por ejemplo que un imbécil borracho en una discoteque (a la que fui acarreada prácticamente a la fuerza), no encontró nada mejor que agarrar mi dedo vendado y apretarme como si fuera un envase de pasta de dientes al que le queda poco. A eso le sucedió una segunda operación para alinearme el dedo.
Esa es mi trágica historia. Pronto se cumplen seis meses desde el accidente, y sigo vendada.
Gracias por leer… necesitaba escribir en algún minuto mi accidente… Porque oralmente lo he narrado un millón de veces, tantas, que ya es casi mítico, y ya era hora de acabar con la tradiciçon oral y dejar testimonio escrito.
Muchos besos y saludos!!!!!
Bego
sábado 8 de marzo de 2008
No escribí nada literario, así que lo titulo como " Nada literario"
Hola gente real y ficticia que visita de vez en cuando este poco fructífero espacio comunicativo!
Me da mucha lata detenerme en los pormayores y pormenores de mi prolongada ausencia.
Lo que importa es que estoy acá, y que ya soy toda una estudiante de letras.
Es agradable ser universitaria, porque tienes la libertad de vivir o no vivir como una. Es rico, pero también extraño la contención escolar.
Bueno, cuento que este ha sido un verano intensísimo, lleno de actividades. Creo que nunca había pasado tanto tiempo fuera de Santiago. Estuve en el centro, norte y sur respectivamente. Incluyendo el sur de Argentina. ¡ Qué maravilla lo que alguna vez fue nuestro! es que esos malditos trasandinos saben cómo hacer turismo. tienen todo perfectamente cuidado, limpio y disponible. Son más ordenados y catetes, te cargan hasta que compres, hasta que arriendes, hasta que digas sí.
Soy patriota ( no, en verdad no pero tengo cariño por mi nación ), pero yo no sé qué sería de esos lugares si los tuviéramos nosotros. Tengo la certeza de que San Martín de Los Andes no sería el pueblito con pinta de caja de chocolate si lo manejaran los chilenitos... aunque pensándolo bien, quizá sería mejor. Menos envasado... no sé.
El camino desde la frontera hasta villa la Angostura es fascinante, la vegetación es loquísima, exuberante, soberbia. Nos hundimos en un bosque de Arrayanes. Arrayanes que en otra ubicación habrían visto lo que la Puerta de Alcalá. Milenarios y grandiosos se alzaban al borde del camino, admirando el inmutable y perenne Nahuelhuapi glacial.
Como literal signo de senectud, una barba fina y musgosa cae y se enreda entre las ramas; el Liquén. El Liquén es como la nieve, embellece todo. Les da a los árboles un aspecto fantasmagórico, como nocturno, como poeístico, ¿o poético? bah, es lo mismo.
Lo forndoso del sector austral me entristece. Cómo lo bello y lo triste se aman tan tercamente.Qé inseparables. qué terrible dupla.
- Ponte una de Serrat
- Deja que termine esta que me encanta.
Mientras, posaba mi frente sobre la ventana, y veía la cantidad de troncos que pasaban rápidamente por mis ojos ( quizá pasaban, o corrían, no hay por qué suponer que osy yo la que se mueve) y pensé en Sartre, pero no me duró ni 1,2 segundos la evocación al francés. Al insante, me parteció ver el enjambre de raíces que ha de haber bajo tierra. Me causó gracia imaginar las formas en que deben enredarse. Tantosárboles, uno al lado del otro. Tan rígidos que uno los ve. Tan fríos. Cómo si no se comunicaran bajo tierra los pillos. Sólo interactúan en las profundidades.. igual densos jajaja
Estoy demasiado agotada como para seguir escribiendo.. además he dicho puras tonteras.. era pa poner algo.. estoy seca de ideas...
Un beso cariñoso a quienes me leen, incluso cuando guateo tanto como hoy... Sobretodo a don Sergio!
PD: Palo, donde voy me dicen Polly Pocket.. hiciste telepatía con todo Chile para que me dijeran así? Maldita, jajaja
Me da mucha lata detenerme en los pormayores y pormenores de mi prolongada ausencia.
Lo que importa es que estoy acá, y que ya soy toda una estudiante de letras.
Es agradable ser universitaria, porque tienes la libertad de vivir o no vivir como una. Es rico, pero también extraño la contención escolar.
Bueno, cuento que este ha sido un verano intensísimo, lleno de actividades. Creo que nunca había pasado tanto tiempo fuera de Santiago. Estuve en el centro, norte y sur respectivamente. Incluyendo el sur de Argentina. ¡ Qué maravilla lo que alguna vez fue nuestro! es que esos malditos trasandinos saben cómo hacer turismo. tienen todo perfectamente cuidado, limpio y disponible. Son más ordenados y catetes, te cargan hasta que compres, hasta que arriendes, hasta que digas sí.
Soy patriota ( no, en verdad no pero tengo cariño por mi nación ), pero yo no sé qué sería de esos lugares si los tuviéramos nosotros. Tengo la certeza de que San Martín de Los Andes no sería el pueblito con pinta de caja de chocolate si lo manejaran los chilenitos... aunque pensándolo bien, quizá sería mejor. Menos envasado... no sé.
El camino desde la frontera hasta villa la Angostura es fascinante, la vegetación es loquísima, exuberante, soberbia. Nos hundimos en un bosque de Arrayanes. Arrayanes que en otra ubicación habrían visto lo que la Puerta de Alcalá. Milenarios y grandiosos se alzaban al borde del camino, admirando el inmutable y perenne Nahuelhuapi glacial.
Como literal signo de senectud, una barba fina y musgosa cae y se enreda entre las ramas; el Liquén. El Liquén es como la nieve, embellece todo. Les da a los árboles un aspecto fantasmagórico, como nocturno, como poeístico, ¿o poético? bah, es lo mismo.
Lo forndoso del sector austral me entristece. Cómo lo bello y lo triste se aman tan tercamente.Qé inseparables. qué terrible dupla.
- Ponte una de Serrat
- Deja que termine esta que me encanta.
Mientras, posaba mi frente sobre la ventana, y veía la cantidad de troncos que pasaban rápidamente por mis ojos ( quizá pasaban, o corrían, no hay por qué suponer que osy yo la que se mueve) y pensé en Sartre, pero no me duró ni 1,2 segundos la evocación al francés. Al insante, me parteció ver el enjambre de raíces que ha de haber bajo tierra. Me causó gracia imaginar las formas en que deben enredarse. Tantosárboles, uno al lado del otro. Tan rígidos que uno los ve. Tan fríos. Cómo si no se comunicaran bajo tierra los pillos. Sólo interactúan en las profundidades.. igual densos jajaja
Estoy demasiado agotada como para seguir escribiendo.. además he dicho puras tonteras.. era pa poner algo.. estoy seca de ideas...
Un beso cariñoso a quienes me leen, incluso cuando guateo tanto como hoy... Sobretodo a don Sergio!
PD: Palo, donde voy me dicen Polly Pocket.. hiciste telepatía con todo Chile para que me dijeran así? Maldita, jajaja
viernes 14 de diciembre de 2007
Regresé
Hola estimado lector:
Antes que todo ( que en realidad será nada), debo excusarme por mi prolongada desaparición del medio. Ruego comprensión. Me encontraba en un período de stress innecesario e inútil pre y post PSU. Sólo puedo decir que azoté mi pecho al son de "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa", arrepintiéndome de no haber estudiado en todo el año. ( El lado bueno es que si me va muy mal, suspiraré tranquilamente y me consolaré diciéndome que soy inteligente, y que mi vergonzoso puntaje se lo debo a mi desidia y flojera).
Además, les comunico que hoydía salí de la clínica, donde estuve internada tres dias tras una operación a mi dedo medio izquierdo. Como mis cercanos saben, tuve un brutal accidente hace tres meses y se me complicó... ahora sonaré en los aeropuertos y quizá intercepte ondas de radio, todo porque tengo una placa metálica en mi pequeño hueso.
La anestesia general y la pichicata de morfina y otras deliciosas drogas clínicas me tienen mal - o demasiado bien, depende como se mire-. Por eso me disculpo por la probable ilogicidad- o extrema lógica ( por tanto incomprensible)- de mis palabras.
Les dejo un cuento de 99 palabras, dedicado a la próxima escasez de agua en el globo.
Antes que todo ( que en realidad será nada), debo excusarme por mi prolongada desaparición del medio. Ruego comprensión. Me encontraba en un período de stress innecesario e inútil pre y post PSU. Sólo puedo decir que azoté mi pecho al son de "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa", arrepintiéndome de no haber estudiado en todo el año. ( El lado bueno es que si me va muy mal, suspiraré tranquilamente y me consolaré diciéndome que soy inteligente, y que mi vergonzoso puntaje se lo debo a mi desidia y flojera).
Además, les comunico que hoydía salí de la clínica, donde estuve internada tres dias tras una operación a mi dedo medio izquierdo. Como mis cercanos saben, tuve un brutal accidente hace tres meses y se me complicó... ahora sonaré en los aeropuertos y quizá intercepte ondas de radio, todo porque tengo una placa metálica en mi pequeño hueso.
La anestesia general y la pichicata de morfina y otras deliciosas drogas clínicas me tienen mal - o demasiado bien, depende como se mire-. Por eso me disculpo por la probable ilogicidad- o extrema lógica ( por tanto incomprensible)- de mis palabras.
Les dejo un cuento de 99 palabras, dedicado a la próxima escasez de agua en el globo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)